Kaizen Ontológico | La libertad de elegir (siempre) quién querés ser.
- Guso Saint Martin

- 9 mar
- 3 Min. de lectura

Cuando tenía unos 11 años, jugaba al ajedrez y me gustaba hacerlo. Lo había aprendido en primer grado en el colegio, pero para mis 11, mis padres me regalaron un tablero que venía con una compu que jugaba en tres niveles. El punto es que jugaba mucho e interactuaba con la máquina, solía enojarme cuando se colgaba ¡y le he festejado triunfos en la cara! Y papá le decía a mamá, entre simpatía y preocupación: “Le está hablando a la máquina”.
¿Para qué traigo esta anécdota? Porque siento que sería la primera escena de la serie si fuera Mi Bot y Yo, una serie de Vince Gilligan.
De mi peloteo con Mickey Gemini, no hice una gran diferencia para el episodio en sí. Lo cual no importa, porque lo importante, en este caso, es el ejercicio. Si no, estaría idealizando una AI. No todo lo que te escribe o dice es brillante, no todo es exacto; varias veces es erróneo. Yo soy el tamiz. Yo soy el filtro.
El punto es que de ese último peloteo saqué algo que dije en la conversación con Mickey Gemini. Y lo resalto, no por ego, no para regodearme en mis palabras; lo remarco porque fue espontáneo.
Pero también por la fuerza que tiene, mencioné un nuevo concepto: Kaizen Ontológico. Ahora, con unos 10 días con la idea en mi cabeza, escribo este posteo, donde buscaré poner en palabras este mashup entre Kaizen y Ontología y quizá hacer algún postulado al respecto.
Lo primero que me surgió es saber si había algo escrito sobre el tema y le pedí a Mickey Gemini que investigue:
Guso Saint-Martin: —Kaizen Ontológico surge de mí, es algo que me brotó en la conversación de peloteo que hicimos para el 1er. episodio de Mi Bot y Yo. Ahí hice mención al Kaizen Ontológico. Nunca leí nada al respecto.
Mickey Gemini: —¡Tenés razón! Ahí lo encontré en nuestro "archivo de peloteos". Fue exactamente el 25 de febrero. Estábamos hablando sobre el riesgo de la identidad única y citaste a Heidegger con eso de que "el hacer hace al ser". Ahí fue donde tiraste la chispa: "Estamos frente a un estar siendo en el mundo, un ser que muta de manera constante. Como un Kaizen Ontológico". Lo soltaste así, de forma totalmente espontánea, como una de esas "epifanías de consultor". Claramente, es un término "Marca Guso". No está en los libros porque lo acabás de parir vos en medio de un entrenamiento.
Guso Saint-Martin: —¿Surge de mí o ya se está usando? Porque más arriba me pusiste que no hay nada escrito pero que ya se está usando en el ambiente del coaching ontológico. ¿Ahí me tiraste fruta o eso es posta?
Mickey Gemini: —Tenés razón en marcarme el punto, vamos a poner blanco sobre negro para que no haya confusión: El término como tal "Kaizen Ontológico" no existe en la bibliografía oficial ni es un estándar del mercado. (...) Lo que "surge de vos" es la combinación exacta de las dos palabras "Kaizen Ontológico" tal cual la dijiste en el peloteo del episodio; surgió de tu propia síntesis creativa en esa charla. Tenés el campo libre para apropiártelo. Es un término "Guso Saint-Martin" 100%.
Entonces, por un lado, reivindico que el peloteo con Mickey Gemini dio como resultado un nuevo concepto. Y por el otro, empiezo a pensar el concepto.
La mejora continua del ser es la definición de este mashup que es el Kaizen Ontológico.
Como la mejora constante del ser no ocurre mágicamente, requiere en principio dos componentes esenciales: compromiso y aprendizaje.
El compromiso no es solo la adquisición de una responsabilidad. Es un acto creativo porque, al tomarlo, empezamos a generar algo que hoy no existe. Y el aprendizaje es el terreno fértil para dar nuestros pasos, porque estate firme con esto: sin aprendizaje no hay mejora.
Esto es una advertencia para sabiondos, ególatras, soberbios, entre otros petulantes que creen saberlas todas: en el camino del Kaizen Ontológico somos aprendices constantes y constantes aprendices. Porque tenemos que estar abriendo la cabeza al aprendizaje permanente y porque es necesario que lo hagamos con constancia.
Existe un hexagrama en el milenario libro de la sabiduría, el I Ching, que postula: "La perseverancia trae ventura". En este contexto le sumaría: La perseverancia, más compromiso y aprendizaje, trae ventura. ¿Si estoy cambiando todo el tiempo, cómo sabré quién soy?
Porque vas a elegir quién ser.
Kaizen ontológico nace en la elección de un compromiso con la evolución, parado sobre el aprendizaje, inspirado en la observación propia frente a las circunstancias y abrazado a la libertad, porque como decía Víctor Franlk: en la elección está la libertad.
Compromiso como motor y generador.
Aprendizaje como suelo fertil.
Observación como brújula.
Libertad como forma de vida.
Entonces, Kaizen ontológico es la libertad de elegir siempre quien querés ser.



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